El trofeo Teresa Herrera

El uno de agosto marca el inicio de las fiestas de nuestra ciudad. Será el humorista coruñés Luis Piedrahita el que haga de pregonero y dé el pistoletazo de salida y con ello la vuelta de los tradicionales conciertos en la plaza de Maria Pita, la Batalla Pirotécnica Naval, la feria taurina en el Coliseo, el trofeo Torre de Hércules de tiro olímpico, el certamen de habaneras y corales, las regatas nauticas, el Derby Hípico Ciudad de La Coruña en el entorno de la Torre de Hércules y, para los más futboleros, el trofeo veraniego con mayor rango y abolengo de toda España el “Trofeo Teresa Herrera”.

Este trofeo se viene celebrando desde 1946 y en su origen el objetivo prioritario era el de conseguir alivio económico para los más desfavorecidos. Como no podía ser de otra manera el mejor nombre para un trofeo benéfico es el de la histórica benefactora Teresa Margarita Herrera y Posada. El formato pasó por varias fases como partido único, triangular y cuadrangular, este último el más aceptado.

Por el estadio de Riazor pasaron los mejores equipos de España como el Real Madrid, F.C. Barcelona, Atlético de Madrid, Sevilla, Athletic Club de Bilbao y nuestro querido Real Club Deportivo de La Coruña, que por cierto con sus victorias en los últimos años consiguió colocarse como líder en el palmarés de ganadores. También participaron los mejores equipos europeos de Alemania, Portugal, Italia, Reino Unido, Holanda, y los mejores sudamericanos de Brasil, Méjico, Argentina y Uruguay. Todas estas participaciones consiguieron hacer del Teresa Herrera un indiscutible líder del encuentro del fútbol veraniego internacional.

Todos estos grandes equipos trajeron un buen número de grandes jugadores como Kubala, Zarra, Beckenbauer, Rivelino, Stielike, Schuster, Eusebio y un largo etcétera en el que figuran, incluso, varios campeones del mundo. De todos estos grandes jugadores hay dos de otro nivel: Pelé y Cruyff. Estos cracks a su vez protagonizaron dos de los mejores partidos de la historia del torneo. El primero de ellos fue el enfrentamiento entre el Santos y el Botafogo de Garrincha. Corría el año 1959 y el primero ya había deslumbrado en el mundial de Suecia. El resultado fue 4-1 a favor del Santos y el público vibró con el juego desplegado por ambos equipos. Con respecto al holandés hay que decir que su paso por La Coruña como jugador no pudo ser más desafortunado, pero estuvo presente, quizá, en la mejor semifinal de la historia del torneo en la que enfrento a su Ajax con el Spartak de Trnava, un auténtico partidazo en el que el Ajax después de ir ganando por 0-3, perdió 5-3. El holandés jugó tres partidos del torneo y perdió los tres. La siguiente derrota fue en el partido de consolación al perder por penalties contra el Ujpest Dozsa y la última fue al año siguiente, dos meses después de acabar el mundial de Alemania de 1974. En ese partido protagonizó un lamentable incidente al ser expulsado después de agredir a un jugador del Peñarol (Fernández o González, después de tantos años la verdad no lo recuerdo bien) y negarse a abandonar el terreno de juego. La policía, que por aquel entonces iba uniformada de gris y se hacía respetar, lo tuvo que invitar a salir del campo en medio de una sonora pita. Muchos de los niños que habíamos esperado el partido como agua de mayo nos fuimos totalmente decepcionados para casa.

Es destacable también la presencia en el torneo de los seleccionadores Luis Aragonés, Vicente del Bosque, el técnico deportivista Irureta y de Djalma, padre del genial Djalminha.

Como en Galicia siempre se profesó alta devoción por el pulpo, y desde el último mundial están demostradas sus capacidades adivinatorias es probable que la organización del trofeo apadrine un cefalópodo para conocer de antemano el nombre del ganador. El acuario debería ser instalado en el entorno de la Torre de Hércules que para eso es emblema del trofeo y a la vez representa el patrimonio de la humanidad.

Por Federico García



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