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La próxima visita del C.D. Tenerife a La Coruña me trae a la mente, además del infortunado partido de promoción de ascenso en Riazor, ya comentado aquí en estas páginas, otro desagradable episodio sufrido con este equipo, nada simpático, por cierto, para la parroquia deportivista. Fue en la temporada 1992-93 y cuando el Súper – Dépor daba sus primeros pasos sorprendiendo a toda España (y a media Europa, por qué no decirlo también). El escenario era el Heliodoro Rodríguez. El Dépor empezó el partido estupendamente adelantándose en el marcador. Todo iba bien hasta que un tal Fernando Redondo, se encargó él solito de que pintaran bastos, y nunca mejor dicho. Después de una actitud racista y provocadora del argentino con los jugadores brasileños blanquiazules, Bebetiño no aguantó la humillación y le hizo una entrada que supuso una tarjeta roja rigurosa. Unos minutos después fue a Djukic al que le tocó irse para la caseta. De nada valió que el gladiador Mauro aguantara estoicamente los insultos xenofobos y que intentara parar la avalancha chicharrera que se gestaba en el medio del campo. El número cinco sólo necesitó de acompañamiento la presión del público y la complacencia del árbitro. El Deportivo era la víctima en el reparto de papeles. El saldo final fue un 3-1 en contra después de una hora con nueve jugadores.

Al final del partido cuando a Redondo le preguntaron por las incidencias, soltó aquel llamado “código” de que “lo que pasa en el campo muere en el campo”. Tristemente, el fin justificaba, una vez más, a los medios.

Como no todos podían ser malos recuerdos, me viene a la mente la llegada a La Coruña de dos grandes jugadores procedentes de la isla, el holandés Roy Makaay y el yugoslavo Jokanovic ambos campeones de liga con el Dépor. Por cierto, ¿se han parado a pensar que este año se cumplen 10 años de la gesta deportivista? Increíble, pero cierto. Da vértigo.

Al año siguiente el Dépor también se hizo con los servicios de Emerson, un fornido mediocentro, no exento de técnica, que aportó experiencia y consistencia al equipo.

Curioso es el caso de dos jugadores que siguieron la misma ruta para venir aquí, pero con 20 años de diferencia. Tenerife – Sevilla – La Coruña fue el camino que siguieron Ramis y Cantudo. De este último, menos conocido para los más jóvenes, hay que destacar que en su día fue el fichaje más caro de la historia del Sevilla, 12 millones de pesetas de la época pagó el club del Nervión al Tenerife. Vino a La Coruña de la mano de Juanito Arza, entrenador del Deportivo en aquel entonces y al que ya conocía de su etapa sevillista. Años atrás, su descubridor en el Tenerife había sido un histórico deportivista que trabajaba en el club isleño: Dagoberto Moll. Cantudo tuvo también en el Deportivo como entrenador al único balón de oro español, Luis Suárez y fue testigo del nacimiento de un gran portero: Paco Buyo.

Tirando de estadísticas compruebo que el Tenerife nunca ganó un partido de liga en la primera división jugando contra el Dépor en Riazor. Esperemos que siga siendo así y que la mala racha de resultados deportivista no rompa las estadísticas. En el registro de jugadores tinerfeños también podemos recordar, además de los citados anteriormente, a otros buenos jugadores como el malogrado Rommel Fernández, Ezequiel Castillo, Dertycia y los internacionales Felipe, Pizzi, Chano, Quique Estebaranz y Aguilera.