Internet es una conversación. Si no lo sabes, estás perdido.

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Internet es, sin duda, una de las armas más poderosas para una empresa de cara a conseguir sus objetivos. Contar con una web es abrir un canal de comunicación de infinitas posibilidades. Según leemos en agenciasinc “18´6 millones de españoles viven conectados y consultan el móvil 150 veces al día“. Entre esos españoles, seguro que se encuentran tus clientes. Hay, además, una cualidad que hace de esta gente conectada un tipo de cliente que no puedes dejar escapar: son buscadores. Cuando alguien se conecta a internet suele buscar algo ¿No sería genial que te encontrara a ti y a tu producto? Es más ¿No es lamentable que en lugar de dar contigo aterricen en la página web de tu competencia?

Cuando alguien pasea por la calle este no busca, tan sólo pasea. Aunque la calle esté llena de escaparates con mensajes publicitarios es difícil que consigan impactarle. A un transeúnte lo que le  interesa es transitar. Ha salido de su casa para llegar a algún sitio y hacer algo que ya tenía pensado ahí. Siguiendo con esa premisa ¿qué le interesa a alguien que ponga en google “zapatos rojos”? Del mismo modo que realizas la acción de bajar de casa para llegar a un lugar porque quieres llegar, el que lleva a cabo la acción de buscar algo en google lo quiere es encontrar ese algo.

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Es ese margen, entre el tecleo de la keyword “zapatos rojos” y el aterrizaje en tu web, en el que se produce esa conversación entre tu posible cliente y tú, representado por tu canal de comunicación: tu página web. Tenlo claro, esto es como la vida real. Si alguien te pregunta algo y no le respondes, nunca te volverá a preguntar nada nunca más. También, si ese mismo alguien interroga sobre ti a otra persona y ésta habla mal de ti, la imagen con la que se quedará de ti  será pesima. Con esto en la cabeza, analiza cómo tu espacio online habla con los clientes que llegan. Hazte las siguientes preguntas:

1. ¿Apareces en google cuando alguien pregunta por ti?

2. Cuando llegan a tu establecimiento online ¿Obtienen una buena experiencia de compra?

3. ¿Sabes lo que dicen de ti en las redes sociales? Es decir, en el lugar en el que tus clientes preguntan por ti. Porque ellas son parte de tu espacio online.

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A cada pregunta hay una respuesta buena, una mala y una desastrosa. La buena es que digas que “sí”, es obvio. La mala es que respondas que “no”. Tener una respuesta indica que lo has investigado, no es la contestación idónea pero deja claro que te preocupas de tu marca.

La desastrosa es que respondas “no lo sé”. Una conversación puede ser mejor o peor, pero si es inexistente es un desastre. Piénsalo así: estás dejando abierta la puerta de tu casa pero no recibes a tus invitados, no les ofreces una bebida, te paseas en calzoncillos y con la basura sin sacar. Y no te estás dando cuenta de lo que está pasando.

La conclusión de todo esto es bien sencilla: si te planteas iniciar una conversación con tus clientes potenciales, cuídala, consérvala, mídela, invierte en ella y atesórala como algo valioso. Si lo haces, conseguirás resultados, si no, es posible que hasta las ventas en tu tienda física se vean perjudicadas. Ahora te toca decidir si te ves capacitado de llevar a cabo esta ardua tarea o confiar en profesionales; son las dos únicas opciones disponibles. Como leíamos en ticbeat, Dejarlo todo en manos del sobrino informático, posiblemente, no sea la mejor opción.