No hay mal que cien años dure

Podíamos decir “ojos que no ven, corazón que no siente “, pero esta vez el presidente del Real Madrid, es reincidente y veo que no cambia sus prepotentes maneras. Se mofa del presidente del Deportivo y piensa que es único… Exactamente igual que todos los demás.

Si alguien se puede reír del galáctico ejecutivo blanco es la afición blanquiazul después de someterlo a la magia de Riazor durante casi veinte años, de estropearle el 100 cumpleaños  y de venderle por 4000 millones de las antiguas pesetas al brasileño Flavio Conceiçao. Un guión que ya lo quisiera el mismo F.C.Barcelona.

No tengo intención de justificar el mal comienzo de liga de nuestro querido Deportivo, pero si en hacer hincapié en que ya disputamos tres partidos con rivales duros como el Sevilla, Villareal y Real Madrid, los únicos partidos en los que no empecé comiéndome las uñas.

Como no hay mal que cien años dure, pienso que la incorporación de hombres importantes como Pablo Álvarez, Dani Aranzubía, Juan Domínguez puede ayudar mucho en los próximos encuentros. Esperemos que Lotina pronto pueda contar con todos los miembros de la plantilla y con la ayuda de la afición blanquiazul. Los que estoy seguro que no faltarán entre otros serán los incondicionales tribuneros Jaime Agullo, Santiago Togores, Miguel Jurjo, Fefé Del Río, Javier Cerqueiro, Tuto Pérez-Cepeda, Miguel Salvadores, Paco Abuín, Calín Fernández, Antonio Malingre, Carlos Orozco, Pirulo Iglesias, Jorge Bermúdez de Castro y Cecilio Fernández.

Creo que la consigna principal en estos momentos, a pesar de la etiqueta de  farolillo rojo,  es no perder la calma y esperar acontecimientos. Aún queda mucha liga, estamos empezando, y a pesar de ser uno de los peores comienzos de temporada, lo que sí es cierto es que en numerosas ocasiones hemos tenido parciales en mitad de campeonato peores que éste y al final se superaron las dificultades con una clasificación óptima. Dos victorias seguidas, por ejemplo, nos auparían hasta una zona tranquila. Hay que confiar en el cuerpo técnico y aprovechar, como gran baza, la unidad reinante en el vestuario. Esta circunstancia unida al trabajo y a la implicación de todos traerá sus frutos.

Por otro lado, desde aquí, me gustaría una vez más hacer una llamada a la afición para que apoye al equipo incondicionalmente, como hacen las grandes aficiones y no dejarse llevar ni por el pesimismo ni por el oportunismo de unos pocos.

Fuerza Dépor (ahora más que nunca).