Pasado, presente y futuro

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Han pasado ya 5.000 años desde el primer anuncio del que se tiene constancia. No se trataba ni de un anuncio en televisión ni de un banner, obvio. Era un papiro en el que el comerciante Hapú, de Tebas, ofrecia una moneda de oro a quien devolviese un esclavo fugado. El papiro reza en última instancia “la tienda de Hapú, el tejedor, donde se tejen las más hermosas telas al gusto de cada uno”.

El principal objetivo era recuperar a su siervo, por lo que Hapú se echaba las manos a la cabeza por no disponer de una app con geolocalización de esclavos en fuga, pero aun así no desperdició la ocasión de publicitar su profesión y establecimiento de forma indirecta e inteligente.

Los sucesores de Hapú han comprendido el poder de la publicidad y,hoy en día, la televisión, o su evolución a caja tontísima con una gran cantidad de canales que ofrecen nada, se ha convertido en el primer medio de promoción de marcas. Tanto el papiro como los tejedores y las recompensas han perdido peso significativamente.

Pasado, presente y futuroEl futuro ya está aquí, la nueva era digital crece a pasos agigantados. Ya no somos personas normales con relaciones normales, somos gente conectada. En cualquier momento, cualquier lugar o cualquier situación podemos hacer una compra, acceder a todo tipo de información o comunicarnos con quien queramos. Esto también permite a las empresas obtener datos sobre nosotros como gustos o preferencias, incluso saber dónde nos encontramos mediante la geolocalización, como quisiera nuestro amigo Hapú.

Internet, ordenadores, smartphones, tablets, aplicaciones y los próximos nuevos inventos como serán los dispositivos móviles de grafeno u otros que no alcanzamos a vislumbrar, serán parte esencial de nuestro día a día. Nuestra dependencia aumentará en aras de un mayor nivel de vida.

En definitiva, sabemos que la base del futuro comercial será Internet y todo lo que lo rodea; nosotros evolucionaremos con él, ambiciosos e impacientes de conocer las futuras tecnologías para ofrecer el mejor servicio.

Marco Otero