¿Quién no ha recibido un email de FBI?

markasspam

Hoy hemos recibido en Pululart un mail que nos ha hecho especial gracia, se trata de un spam, de un email fraudulento de esos que antes abundaban tanto.

Ya sabéis, los que asegurando que son de una organización determinada, y mediante un pretexto ridículo, te piden que ingreses una cantidad de dinero determinada en una cuenta. Resulta que este pretendía convecernos de que era enviado por el FBI. Gracias a su Unidad de monitoreo del fraude (ahí es nada), resulta que podíamos percibir  un total de cinco millones y pico de dólares a cambio de entregarle a ellos 250 dólares, tan solo. Benditos ellos.

La cosa se volvía más surrealista a medida que se desarrollaba el contenido del mail; nos compensaban por haber sido defraudados por unos tipos de nombres rimbombantes, el email del destinario atendía a un tal Lord Ruben con el correo ruben@gmail.com y nos pedía que respondiéramos a fbidirector2@secretarias.com… vamos, las típicas direcciones de correo empleadas por el FBI. 

 

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Los correos de spam elaborados de este modo son una cosa del pasado; de los que hay que tener auténtica precaución es de los que copian la identidad corporativa de una marca, consiguiendo camuflarse y hasta convencernos de que el email es legítimo. De nuevo, para detectar el fraude fijaos en la calidad de las imágenes, en la coherencia del texto pero, sobretodo, en la dirección que os lo remite. No es lo mismo recibir un correo de compras@tienda.com que de compras@tienda-general.com. Lo que llega tras la arroba es es el dominio del que procede el correo, comprobad que es el auténtico, sin variaciones del original. Es la primera manera de reconocer el fraude.

Lo peor de esto, además del evidente timo que supone, es la pérdida de confianza en la recepción de emails auténticos, con ofertas legítimas, y en la evidente duda de si el lugar en el que hemos dejado nuestros datos sabrán protegerlos. Claro que luego lees en el spam que hay que remitirle 250€ a Lord Ruben, trabajador del FBI y, más que enfadarte, te da por reír.



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