Siete días después

Una vez celebrado el triunfo de la selección durante la noche del domingo y a lo largo de toda la semana, comprobamos que esto no acaba ahí. Ahora podremos disfrutar y presumir durante toda la vida de ser campeones del mundo al pertenecer al selecto y reducido grupo de selecciones que alguna vez fueron campeonas del mundo, lo cual nos permitirá disfrutar de tan ansiada victoria a lo largo de nuestras vidas.

En Galicia se celebró, y se celebra, después de siete días el campeonato de Sudáfrica 2010. Incluso es posible encontrar a algún seguidor por la calle cantando el ¡Yo Soy Español, Español, Español! Increíble pero cierto, nuestra querida selección nacional es campeona del mundo y como no podía ser de otra manera todas las villas gallegas, sin excepción, salieron a la calle a celebrar el ansiado triunfo del equipo que tan dignamente lideró el veterano Vicente del Bosque. Aunque veterano, veterano, no es si tenemos en cuenta que éste era su primer mundial. Sí lo es por su trayectoria, desde que hacía aquellos desplazamientos de balón, hasta nuestros días. Supo dirigir con maestría a un plantel de 23 jugadores, que además de convertirse en la mejor selección de la historia del fútbol español, han demostrado ser un excelente grupo humano. Por fin, nos podemos olvidar del gol de Katalinski, de los fallos de Cardeñosa y Salinas, de los árbitros que no vieron la agresión a Luis Enrique ni el gol de Míchel, ni el centro de Joaquín y tantas y tantas cosas que hemos sufrido hasta llegar aquí y que a punto estuvieron un grupo de carniceros holandeses de frustrar.

Durante días dio gusto ver como ventanas, balcones y edificios estaban engalanados con banderas, bufandas y pancartas lo cual dejaba patente del incondicional apoyo del pueblo español a los colores rojo y gualda. Los seguidores daban muestra de euforia toreando los coches, haciendo sonar los cláxones y cantando sin desmayo la clásicas cantinelas de apoyo a la furia española.

La Coruña demostró una vez más estar en punta de lanza en el apoyo a la selección al conseguir abarrotar día tras día la noble plaza de Maria Pita desde donde los seguidores pudieron disfrutar a través de una pantalla gigante los partidos retransmitidos desde Sudáfrica. Todos y sin excepción fueron retransmitidos en directo desde la primera fase hasta la gran final. Los aficionados coruñeses demostraron sus tablas al saber celebrar de forma cívica y alegre la victoria en el santuario blanquiazul de cuatro caminos.

Otras ciudades como Lugo acondicionaron una pantalla gigante en la plaza de Santa María para poder hacer un exhaustivo seguimiento de la final con Holanda; en Vigo la plaza de América era donde se congregaban los aficionados que por cierto a las tres de la mañana del lunes aun no dejaban circular vehículos por la zona; en la Guardia cientos de personas se reunieron en las inmediaciones de la fuente del pescador para celebrar por todo lo alto la victoria y Santiago de Compostela parecía una fiesta de clausura de curso en todas las calles principales.

Lo cierto y evidente es que el pueblo español, ignorado y vilipendiado por minorías que por desgracia en algunos casos cuentan con la llave para gobernar, y cuestionado por algún irresponsable sin sentido de Estado que considera que España es un concepto discutido y discutible, ha estado a la altura de las circunstancias.

Para finalizar, creo que como cuando nuestro Deportivo ganó la liga, es justo acordarse de los muchos seguidores y sufridores que se han quedado en el camino y que no han podido disfrutarlo. Va por ellos.



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