Un día le pregunté a un colega músico cual era la mayor satisfacción de su profesión y me respondió: “que a la gente le gusten mis canciones”. Es cierto que hay compositores que no piensan así pero también que la mayoría cuando sienten la inspiración y cogen su guitarra o su teclado para sacar melodías, tararear estribillos o escribir letras, lo hacen para que su trabajo sea del agrado del que va a escucharlo.